Villa Alemana y su amor incondicional a los trenes

Villa Alemana y su amor incondicional a los trenes

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Es impensable dejar fuera al ferrocarril que le dio vida a Villa Alemana, un sistema de transporte añoso, pero que pese al paso de los años se mantiene aún en funcionamiento y parece no querer abandonar  la ciudad.

Autora: Fernanda Ancalaf

Diario El Expreso Mutante, Colegio Divina Maestra (Villa Alemana)

En 1851 se inauguró el primer ferrocarril que unía Caldera con Copiapó, con el paso de los años y la modernización del servicio la cultura ferroviaria fue cambiando, pero pese a ello sigue siendo uno de los principales medios de transporte dentro de la región de Valparaíso.

En la actualidad la empresa Merval es quien maneja el transporte dentro de la región, el actual servicio une las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache. De las antiguas líneas que cubrían los viajes hasta Los Andes, solo queda un servicio de transporte híbrido denominado Metrobus, el cual combina los viajes del metro con recorridos de buses que llegan hasta la ciudad de Calera.

Los múltiples escándalos de corrupción sufridos por la empresa Ferrocarriles del Estado (EFE), han generado un retroceso en el progreso y sustentabilidad de los proyectos de esta empresa. Luis Ajenjo ex presidente de la institución, fue condenado a 3 años de presidio, en calidad de autor de fraude al fisco. Los delitos se cometieron entre el 2004 y 2005, alcanzando un perjuicio al fisco cercano a 23.671.000 millones de pesos.

La historia del ferrocarril en Villa Alemana se remonta a la creación de dos estaciones, una que lleva el nombre de la ciudad y la otra es Peñablanca, en septiembre de 1863.  La comuna nace de la mano de la creación de estos proyectos, insertándose en el auge del desarrollo ferroviario chileno. En 1933 Villa Alemana se separa definitivamente de Quilpué y nace concretamente la nueva comuna.

En el centro de la ciudad, justamente en la estación de Villa Alemana se encuentra ubicada una locomotora que fue donada por EFE a la comuna, haciendo alusión a la fundación de la comuna y su vínculo con el desarrollo ferroviario del país. La locomotora a vapor lleva el número 823 y es de origen japonés.

Pablo Carreño Grendi, artista de la comuna relata al diario El Expreso Mutante sus anécdotas de juventud arriba de un tren, el tren era pensado para quienes viajaban con niños, era un ambiente más limpio y mi madre nos llevaba en el recorrido entre Villa Alemana y Los Andes.

Era interesante ver como el acomodador usaba una chaqueta para vender gaseosas, luego otra para vender pastelitos y una última para cobrar los boletos, era un servicio bastante rudimentario”, agregó el artista.

Accidente ferroviario

El 17 de febrero de 1986 sucedió entre la comuna de Villa Alemana y Limache la mayor tragedia ferroviaria del país. Aunque las cifras no son concretas, se estima que en total murieron más de 70 personas, y quedaron numerosos heridos. En las cercanías del puente Queronque chocaron de forma frontal dos trenes que hacían la ruta Valparaíso-Limache, uno de ellos tenía por destino la estación Mapocho, mientras que el otro se dirigía a estación Puerto.

“Era sorprenderte que en el lugar que sucedió el accidente de Queronque, los trenes debian detenerse debido a la existencia de una sola vía para cruzar. El tren debía ingresar en Llayllay y luego retroceder para seguir su camino hasta Los Andes”, recuerda el artista.

Dentro de las causas del accidente, se nombra las reparaciones que mantenía un puente cercano al lugar, en este puente existía solo una vía de tránsito. Ademas se agrega que los sistemas de comunicación, monitoreo y advertencia eran muy precarios, pocos días antes se robaron los cables del teléfono interno dificultando las labores de comunicación.

El servicio se inmovilizó luego de la tragedia, hasta 1992, cuando se mejoraron los desperfectos que produjeron el accidente que costó la vida de tantas personas. Hoy casi 33 años después el lugar solo mantiene una pequeña animita blanca que da cuenta de lo terrible del choque, este monumento es de difícil acceso y solo se puede ver desde el metro tren que circula por la misma vía.

Susana Maldonado historiadora de la comuna, cuenta su experiencia como usuaria del servicio de Merval entre Villa Alemana y Valparaíso en los últimas décadas, Antiguamente viajar arriba del tranvía incluía un componente de emoción que hoy ya no está presente, los trenes tenían un horario poco frecuente en relación al servicio actual, por lo tanto uno debía prepararse para dicho evento. Eran mucho más espacioso y la mayoría de la gente podía viajar sentada

En cuanto al servicio actual hay muchas mejoras respecto a su practicidad, no obstante ha perdido el carisma y misticismo propio del viaje en tren, convirtiéndose en algo impersonal, donde se privilegia el traslado, pero muy poco la experiencia de usuario», comento desalentada la profesional.

La tragedia en 1986, fue un gran pesar para los ciudadanos. No solo se perdió algo material que pronto se convertiría en uno de tantos símbolos de Villa alemana, sino que se perdieron vidas humildes que esperaban otro destino en la estación a la que se dirigían.

Como siempre, el humano aprendió de sus errores de la forma más cruel, se aprendió que la seguridad de todo pasajero es importante. Ahora las estaciones de metro han aprendido no solo en la comuna, sino que en todo el país.

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