Círculo literario Los Inútiles deja huellas en Rancagua

Círculo literario Los Inútiles deja huellas en Rancagua

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Las personas más antiguas de la agrupación invitan a personas de distintas edades para que se unan, para que formen parte de este pequeño grupo, que fue fundado en 1934 por el poeta Óscar Castro Zúñiga.

Autor: Marco Medina

Diario La Comarca de los Inútiles , Liceo Comercial Diego Portales

Hace 85 años se creó en la Región de O´Higgins el Círculo literario Los Inútiles, una agrupación que reunía a escritores, periodistas y amantes de las letras. Su legado continúa y hoy intenta captar la atención de los jóvenes.

Cercano al año 1934 se dio inicio al grupo Los inútiles, un círculo literario conocido por algunos rancagüinos, cuyo fundador fue el poeta Óscar Castro Zúñiga. Una agrupación que se mantiene vigente en la actualidad.

Una de las fechas más importantes del grupo fue en 1942, año en el que salió a la luz una obra en la que ellos podían escribir con mayor tranquilidad «Actitud”, en esta se podían observar muchos artículos de diversa índole, pero “Mayormente eran asuntos de política”, comenta al diario La Comarca de los Inútiles, Manuel Pérez Tapia, actual integrante del grupo.

Una de sus primeras ceremonias fue la reunión nacional de los grupos culturales, donde se podían juntar distintos colectivos de gente para poder charlar, leer y disfrutar del momento en compañía. Pero no fue hasta 1954, 20 años después de la creación del grupo, que se pudo concretar este encuentro.

Unos años más tarde, luego de la muerte de Óscar Castro, cerca de 1959, se publicó una segunda revista “Grupos” que “Lamentablemente mucho no brilló”, explica Mario Cepeda Muñoz, antiguo integrante  del grupo. «Hombre que ha pasado una gran parte de su vida difundiendo el arte”, menciona Cecilia Cepeda, hija de Mario y actual integrante del mismo grupo.

La muerte del poeta fue lamentable para los integrantes del círculo literario, pero eso no dejó que se extinguiera el grupo. y es por eso, que 50 años luego de la creación, se comienza a hacer una tradición que aún se mantiene, la “romería”. Cuyo fin es reunir gente cada 1 de noviembre a recordar al difunto poeta. Esto es en el cementerio número 1 de Rancagua, lugar donde la gente lleva velas para recordarlo, y cualquier persona interesada puede asistir a observar a los integrantes de Los Inútiles recitar poemas o escritos en su honor.

Pronto fueron más

«El grupo sigue vivo», dice Manuel Pérez Tapia.  Y Los Inútiles se han ido expandiendo. Para ello las personas más antiguas de la agrupación están invitando gente de distintas edades para que se unan, para que formen parte de este pequeño grupo que según ellos, mientras la gente siga amando la literatura seguirá vivo.

«Las personas jóvenes de este grupo, tienen muchas ideas para seguir y hacerse más conocidos y piensan hacerlo en algún momento. Solo queda ponerse de acuerdo», afirma Manuel Pérez Tapia.

Los jóvenes integrantes tienen las energías para poder hacer distintas actividades parada darse a conocer, pero el tiempo no ayuda. Además, los chicos de hoy en día están más interesados en la tecnología, y no con la idea de conectarse con los demás y disfrutar lo maravilloso que puede llegar a ser el mundo de las palabras.

Las actividades destinadas a las letras y a su fomento son escasas en la ciudad, pero cada vez que hay, los pocos que están interesados los aprovechan disfrutando del concurso o exhibición.

El simple hecho de relacionarse con un libro y tener la posibilidad de conocer a algún autor, es una posibilidad que pocas veces se puede repetir. Si bien muchos son escritores, no son todos los que se destacan, y conocer a alguien que sí, es difícil que pase.

“La próxima romería abarca sorpresas para que todos puedan ir, para que disfruten lo maravilloso que es poder hacer clic con algún libro o algo que podría gustarle. Porque los libros no solo tratan de contar algún tipo de narración, sino que también puede hablar de números o la historia de algo. También nos gustaría sacar un libro con la historia de Los Inútiles, con una recopilación” comenta Manuel.

“Nosotros no podemos hacer magia, pero sí podemos plasmarla para que otros puedan llegar y sentirla de alguna manera natural,  y así poder hacer lo que leen algo suyo y transformarlo en algo que todos puedan llegar a entender y disfrutar tal como nosotros lo hacemos al escribir”, afirma una escritora y licenciada en literatura.

Siendo las letras lo que los une a todos los integrantes del círculo, es importante mencionar por qué se escribe, por qué se recuerda a alguien que ya no está físicamente, pero si en su corazón cada 1 de noviembre en cada romería que el grupo realiza con la misma pasión que la anterior. Además, se espera que «siga así por muchísimos años más, porque los pocos niños que están interesados de verdad, van a querer estar y aprovecharán la oportunidad sin dudarlo, porque su curiosidad no tiene límites como tampoco la tiene lo que ellos pueden llegar a plasmar en un poema, historia o soneto. Ellos pueden crear actualmente, y nosotros eso es lo que queremos incentivar”, afirma Manuel.

Cada vez son menos los niños a los que les importan las letras y los que deciden estudiarlas son muchos menos, por esto que los integrantes del grupo buscan motivar a los jóvenes a que puedan escribir y expresarse. Si cada niño puede escribir un verso, luego escribir una estrofa, finalmente termina con una historia.

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