El rescate de las vertientes del Cerro la Cruz en Lebu

El rescate de las vertientes del Cerro la Cruz en Lebu

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Cerca de 80 hogares se abastecen de agua que proviene de esta fuente natural. Un recurso que está siendo protegido a través de una iniciativa en la que participan numerosas instituciones e integrantes de la comunidad.

Autores: Scarlette Pérez e Iory Arévalos

Diario El Rigobertiano, Liceo Doctor Rigoberto Iglesias de Lebu

Pedro Flores fue minero y hoy está jubilado, pero cada 15 días realiza una caminata de tres kilómetros desde su casa en el Cerro La Cruz en Lebu hasta el sector La Esperanza, en las afueras de la ciudad. Cuando llega hasta su destino comienza a realizar una actividad muy importante, no solo para él, sino también para todos sus vecinos y vecinas: limpiar el estanque y las cañerías que transportan el agua de dos vertientes que abastecen a la comunidad del Cerro La Cruz.

Este proceso de limpieza aporta a redescubrir esta fuente de agua, que en algunos momentos de la historia se ha dejado de lado, pero que finalmente vuelve a ocupar un lugar importante para los habitantes de la zona. Un rescate que también es avalado por una iniciativa gubernamental que fue lanzada recientemente y que está destinada a proteger este recurso.

En Lebu hay muchas vertientes en sectores como: Boca Lebu, playa larga y Cerro La Cruz, por mencionar algunas. Sin embargo, son desconocidas para la mayoría de los lebulenses.

Actualmente, el agua que llega de estas vertientes se acumula durante la noche en un estanque que tiene una capacidad cercana a los 18 mil litros. Posteriormente, se distribuye durante 4 horas desde las 09:00 hasta las 13:00 horas.

En total son cerca de 80 hogares que se abastecen con este recurso. Familias que la utilizan por lo general, para regar y el estanque del baño. También es usada para beber, después de hervirla.

Según don Pedro, los vecinos de Cerro La Cruz se abastecen de aguas que provienen de dos vertientes: “Una es La Esperanza, ubicada a 3 kilómetros de mi casa, cerca del antiguo túnel ferroviario del mismo nombre, y la otra es, Agua de las Niñas, que está más cercana y es conocida así porque, antiguamente, las mujeres iban a lavar la ropa en ese lugar”.

Uso de las vertientes

La distribución del agua de estas vertientes comenzó a mediados de la década del 50. “Antes había escasez de agua y no había agua potable en este sector”, dice el minero jubilado. Por esta razón, un grupo de vecinos edificó un estanque de captación en el sector La Esperanza y construyó una cañería hasta la población del Cerro La Cruz. Luego acoplaron las aguas de la vertiente Agua de las Niñas a esta cañería y pusieron unos estanques de almacenamiento.

Con el transcurso del tiempo, el agua potable llegó al Cerro La Cruz pero Las vertientes siguieron usándose, aunque en menor medida. Fue para el terremoto de 2010 cuando los vecinos y la población de Lebu redescubrieron las vertientes. “Ya habían sido útiles para el terremoto del sesenta (1960)”, explica don Pedro.

Al recate de las vertientes

Desde el mes de agosto de 2019, se encuentra en ejecución el proyecto “Protegiendo nuestras aguas: concientización y cuidado de las vertientes”, financiado por el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente.

Yesenia Morales Baeza, integrante de la Junta de Vecinos de Cerro La Cruz 18-A, una de las organizaciones que participa en la ejecución de esta iniciativa, señala que el objetivo principal es cuidar y educar sobre las vertientes. “En esta etapa del proyecto estamos haciendo la limpieza, mantención, para hermosear el lugar y después instalar unos letreros o afiches para que la gente tome conciencia sobre lo que tenemos y valoremos este patrimonio, acá en el cerro por lo menos”, agrega la dirigente vecinal.

Este proyecto recibió aportes por $5 millones de pesos y cuenta con el apoyo del Programa de Recuperación de Barrios “Quiero mi barrio”, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu). También colaboran en esta iniciativa de rescate del patrimonio natural: la Ilustre Municipalidad de Lebu, la escuela municipal Domingo Faustino Sarmiento y el Liceo Bicentenario Isidora Ramos de Gajardo. En la formulación del proyecto participó Natalia Vera y Aura Beltrán en la difusión.

“Yo creo que es un proyecto bastante bueno y ojalá que toda la gente lo pueda asimilar. Es un bien para todos. En el norte ya hay sequía y aquí están las vertientes, es un recurso que todos debemos cuidar”, expresa Jorge Pérez, vecino del Cerro la Cruz y receptor del agua que proviene de las vertientes.

Por su parte, don Pedro reitera la importancia de cuidar los recursos naturales y hacer este tipo de acciones en conciencia y con amor, enfatizando con emoción al diario El Rigobertiano que “mi objetivo es hacer este trabajo bien, limpiar el estanque y revisar los tres kilómetros de cañería. Yo lo hago de buena voluntad, porque me gusta hacer esto y lo hago con cariño”.

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