Con la creación de un Centro Cultural, además de una serie de actividades como festivales, talleres y malones culturales, Quilicura se ha destacado por fomentar el desarrollo de diversas disciplinas artísticas que aportan a la calidad de vida de sus habitantes.
Autor: Sofía Marchant Arriagada
Diario Melforcitos, Melford College (Quilicura)
En la última década Quilicura ha comenzado a destacar por las diversas iniciativas culturales que realiza. Todo con la idea de aportar a la calidad de vida de sus habitantes, a través de actividades gratuitas y que favorecen el desarrollo de variadas disciplinas artísticas.
Los malones culturales son una de las actividades que provocan gran interés de los quilicuranos. En estos encuentros, que se transforman en una gran convivencia con los vecinos de algún barrio, las personas que viven en el sector se hacen cargo de la comida que se comparte entre todos y el centro cultural municipal lleva los grupos musicales y el apoyo técnico.
A estas iniciativas en terreno también se suma el proyecto “Escuela abierta”, que lleva algún taller que se realiza en las dependencias del centro cultural y lo acercan al resto de la comunidad. Se instalan en algún colegio por un período de tres meses y medio para impartir las clases un par de días a la semana, desde las 19:00 a las 22:00 horas.
Entre los talleres que ofrecen a la comunidad, destacan los de pintura, teatro, comics, danza, fotografía, folclore del norte, sur y central, poesía, literatura y ballet. Este último incluso ha llevado a representantes de la comuna a participar en presentaciones en otros países.
“Quilicura, ha decidido ensalzarse como capital cultural, gracias al apoyo del alcalde Juan Carrasco, quien ha puesto su confianza en nosotros para realizar y organizar obras de calidad, con un sentido valórico, artístico y sin fines de lucro”, enfatiza Sergio Monge, encargado por más de 10 años de la sección de Cultura e Identidades, de la Corporación Cultural de la comuna.
Cultura e identidad
Uno de los grandes hitos fue la creación del Centro Cultural, que está ubicado en calle O’Higgins 281, y está orientado a la construcción y promoción de la cultura. Se preocupa de enriquecer la preparación cultural e intelectual tanto de niños, jóvenes y adultos, ofreciendo diversos talleres artísticos y actividades que se realizan en conjunto con las juntas de vecinos, colegios u otras instituciones.
Es un espacio para que los integrantes de la comunidad puedan desarrollarse artísticamente y también en el oficio. Así lo indican los jóvenes encargados del teatro Huellas, Nadia Sánchez, profesora de teatro infantil y Matías, estudiante y encargado de la electricidad en el montaje de las obras, quienes coinciden que «el arte debe ser parte de la identidad personal, ya que se va construyendo con el carácter, el ímpetu, ya que consideran el teatro y el arte como una forma de vida.
Yessenia Valencia, quien participa del taller Andino básico e intermedio, también concuerda con los docentes, indicando que “dentro de las cosas positivas que tiene el participar en este tipo de talleres es poder disfrutar de los distintos tipos de danzas andinas que enseñan. Además he podido conocer personas que han llegado a ser una parte importante de mi vida”, agrega.
Este espacio, es un lugar bastante concurrido, ya que al ser gratuito y estar realizando constantemente diversas muestras teatrales y artísticas invita a la comunidad a ser parte de esta manifestación cultural. Está al alcance de personas de distintas clases sociales que pueden acceder a un contenido de primer nivel.
Por otra parte, «Los instructores de los talleres tienen harto conocimiento de lo que enseñan y se nota que las disfrutan tanto como uno y es una buena experiencia para conocer los bailes y establecer una base para ir avanzando en el aprendizaje de la danza», destaca Valencia. Además, «puedo decir que gracias a la base que me entregó el taller, el próximo año iré al Carnaval con la fuerza del Sol de Arica, uno de los eventos más reconocidos de Latinoamérica y el más importante del mundo andino», enfatiza emocionada la participante del taller.
Además, «Todos los talleres están abiertos a todas las edades y condiciones que presenten los alumnos, de hecho hay personas de la tercera edad que interactúan con niños y jóvenes de menor edad, hay niños y jóvenes con capacidades diferentes que también son parte de la gran comunidad cultural, ya que para participar en los talleres no existe edad ni requisitos, sino muchas ganas de ser parte de la cultura y de esta gran capital cultural que es nuestro centro», indica Sergio Monge.
Diversidad artística
Las actividades son de categoría internacional, como es el caso de las jornadas teatrales, que cuentan con obras del festival Internacional Santiago a Mil, que trae compañías de diversos países; mientras que, en otros casos, artistas comunales, como la bailarina Paulina Monasterio, realizan muestras que responden a estándares de galas de ballet, que deleitan a la comunidad asistente y que, por añadidura, pone al alcance de todos trabajos que se orientan a hacer el capital cultural.
La existencia del festival de teatro Juan Radrigán, otra muestra de la variedad de espectáculos presentes en la comuna, lleva tres años presentando obras de teatro a la comunidad quilicurana, este año puso a disposición de la comunidad 33 montajes gratuitos.
Estas iniciativas y el centro cultural son una prueba fehaciente de que existe un gran e importante capital cultural en Quilicura y también demuestra la intención de la comunidad en mantener el arte e integrarlo a todas las generaciones, a pesar de la visión comercial que algunos puedan tener.





















