La flora y fauna de los humedales O’Higgins y San Luis, ubicados en el sector norte de las calles O’Higgins y San Luis de Quilicura, están en peligro producto de los cambios ocurridos a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Autores: Iker Daza y Benjamín Mora
Diario Ecos en Tinta, Colegio Juan Luis Undurraga (Quilicura)
Muy pocas personas saben que Quilicura es una comuna que en sus inicios, hace más de dos siglos, poseía extensos humedales y esteros, pero que estos fueron desapareciendo, y se convirtieron en una zona urbana.
Hoy, una de las comunas con mayor crecimiento demográfico de la Región Metropolitana lucha por mantener vivos sus recursos hídricos, en medio de la sequía más grave de los últimos años en la zona centro y norte.
Una crisis que está afectando los sistemas de humedales y cursos de agua existentes en Quilicura, como el Humedal O’Higgins, Humedal San Luis, Estero Los Patos, Estero Las Cruces y sus afluentes.
Para la profesora de ciencias Karime Saavedra «las autoridades aún no se han comprometido a cuidar los humedales, pero nosotros como personas comunes podemos dejar en paz a los humedales y no invadirlos».
Por su parte, el docente Yenfri Colina coincide con la urgencia de educar a la población para cuidar estos espacios. «Es importante no conducir hasta allá con automóviles, no molestar a los animales que viven ahí, no sacar agua y dejarlos simplemente tranquilos para no dañar los ecosistemas».
Un poco de historia
A fines del siglo XIX Quilicura se conocía como un apartado pueblo rural del sector norte de Santiago, el cual era parte de Renca hasta agosto de 1901, año en que fue fundada como Quilicura. Sus poblaciones se construyeron alrededor de la línea del tren y se desarrollaban actividades relacionadas a la agricultura principalmente.
En primera instancia fue un conjunto de parcelas agrícolas que formaban una comunidad agraria próxima a la capital. A partir de la segunda mitad del siglo XX, empezó a experimentar un vertiginoso crecimiento poblacional, alentado por las nuevas villas que se construían y la cercanía a la capital.
Crecimiento y planes reguladores
En la actualidad, la comuna ha experimentado un rápido crecimiento en el número de habitantes. Si en 1990 había 40.400 vecinos, hoy viven 248.147 personas según las proyecciones oficiales. Una cifra significativa que ha ido transformando el paisaje rural que caracterizaba a esta zona, a una ciudad moderna que cuenta con diferentes servicios y un comercio activo.
En los últimos 10 años se ha duplicado la población quilicurana. Por lo cual, la municipalidad ha actualizado su Plan Regulador en términos de construcciones y protección a la biodiversidad, que permita avanzar en el desarrollo y progreso que la comuna necesita, sin dejar de lado la tradición e identidad que la caracteriza.
La dimensión ambiental del plan trata de resguardar y promover la conservación de los componentes del medio físico natural y cultural de la comuna, de los humedales, afluentes de agua, quebradas y elementos de alto valor paisajístico como los Cerros Renca-Colorado, Cerro Punta San Ignacio-Verde y Cerrillo Lo Castro; y los elementos de patrimonio cultural inmueble, los cuales deben ser integrados en el diseño y configuración espacial de la ciudad.
Sin embargo, Marco Bravo, profesional del área medioambiental de la Municipalidad de Quilicura, en entrevista con Diario Ecos en tinta, señaló que «es difícil poder hacer alguna intervención a los humedales ya que estos son terrenos privados, y la municipalidad no tiene acceso».
Crisis del agua y protección de los recursos hídricos
El mapa mundial de riesgo del agua, realizado por el Instituto de Recursos Mundiales, posicionó a Chile en el número 18 de los países con mayor estrés hídrico, es decir, en riesgo de no tener acceso al agua por consumir más de lo disponible. Chile se posiciona como el país con mayor estrés hídrico en toda Latinoamérica.
En Quilicura las temperaturas han cambiado fuertemente, afectando bastante al sector, y a mediados del siglo XX la zona pasó a experimentar sequedad. Ha llegado a lo que se llama ambiente semidesértico, así la mayor parte de la flora y fauna acostumbrada a una mayor humedad, se fue al sur. A pesar de esto, sabemos que este subsector al norte de Quilicura, se mantuvo más verde que los demás por contar con abundante agua superficial y vegetación.
Marco Bravo, también comentó que bajo este escenario «se está trabajando en un Plan local de adaptación al cambio climático», que pretende resguardar los recursos ambientales.
Para el investigador Miguel Mora, la gran laguna de Quilicura desapareció hace muchos siglos, pero a cambio se convirtió en muchos pequeños cauces de agua natural, pantanos, pequeñas pozas, y en un refugio adecuado para diferentes especies, además de un lugar con excelentes condiciones para plantaciones agrícolas.
La geógrafa Monserrat Valenzuela de la Pontificia Universidad Católica de Chile comenta que «no hay una ley que proteja a los humedales sino más bien existe un trato implícito que no siempre se cumple apropiadamente. Cuando un humedal se seca simplemente se rellena el agujero con tierra y se construye sobre él, sabiendo que pronto se inundara», agrega.
Esto ocurre en sectores de Quilicura como San Luis, en donde antiguamente se asentaba un extenso humedal, hoy casi extinto, pero que aún alberga aves como el pato real, gaviotas, taguas y pidén; reptiles, anfibios, y roedores como los coipos y oliváceos.
La municipalidad es enfática al intentar proteger las aguas a través de un Plan de conservación de humedales, y para ello se ha creado el Comité Medio Ambiental que busca a través de la educación, incentivar el cuidado del medioambiente, sobre todo cuando son refugios para otras especies.





















