Problemáticas no contagiosas

Problemáticas no contagiosas

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Por Amparo Sobarzo

Colegio Juan Ignacio Molina de la Florida, de Talca

Desde que llegó esta pandemia a nuestras vidas todo se ha vuelto diferente y más difícil: eso no se puede negar. Sin embargo, todos o la gran mayoría hemos adquirido, mínimamente, un aprendizaje o hábito nuevo que nos acompañará para siempre.

Hemos descubierto que salir al aire libre y despejar nuestra mente es muy importante, ya que el estrés y encierro nos produce agotamiento; y puede llegar a causar algunos trastornos como la ansiedad, depresión, insomnio o repentinos cambios de humor. También nos puede provocar problemas de salud como sobrepeso u obesidad, presión arterial alta o diabetes.

Según artículos publicados en el Diario Estrategia y La Tercera, el año pasado, las consultas virtuales de salud mental aumentaron un 200% en los meses de abril y mayo. En esas consultas aproximadamente un 72% correspondía a mujeres que sufren de estrés y ansiedad, y aproximadamente un 30% a hombres. En los mismos medios se cita un estudio, realizado en mayo de 2021, que reveló que un 32,8% de las personas había presentado síntomas relacionados con problemas de salud mental, por ejemplo, un 46,7% mostró síntomas severos de depresión.

Definitivamente, aunque no demasiado visibilizadas, las enfermedades relacionadas a la salud mental son una de las protagonistas de esta pandemia. Vivir en confinamiento no es ni será algo fácil. Debemos hacer lo posible para poder aceptar y manejarlo, y, así, calmar nuestra ansiedad.

Aunque parece que esta situación cambia constantemente en nuestro país, es necesario seguir algunas recomendaciones que puedan ayudarnos a convivir con el confinamiento, por ejemplo: beber agua constantemente, hacer alguna actividad física de tu gusto, escuchar música, leer, dibujar o pintar, cocinar, dedicarle tiempo a la familia y mascotas y, algo muy importante, si tienes algún problema hablarlo con alguien de confianza, eso te puede ayudar mucho.

Es cierto que no existe mucho apoyo en el tratamiento de los problemas de salud mental que han surgido producto de la pandemia, ya sea por parte de autoridades o instituciones como el colegio, pero las acciones y hábitos de autocuidado pueden disminuir, en parte, algunos de los efectos adversos que nos presenta el escenario pandémico actual.

Personalmente he adoptado diversas enseñanzas y costumbres, una de ellas es el hábito de tomarme un tiempo para meditar y relajarme. Esto me desestresa mucho.

Para finalizar, podemos concluir que nada será como antes, tal vez envejezcamos y todavía estemos condicionados por el covid-19, y, ante esto, debemos priorizar nuestra salud mental: recordemos que en todo siempre hay un lado positivo, solo depende de nosotros el enfoque con que vivimos.

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