Fractura en los preadolescentes

Fractura en los preadolescentes

194
0
Compartir

Por Bruno Alarcón y Yerimen Segura

Escuela República de EE.UU. de Antofagasta

Sin dudas la pandemia de covid-19 generó cambios en la vida social. Quienes evidencian este proceso de un modo particular somos los preadolescentes. Este nuevo aprendizaje no estaba en los cálculos de nadie y llegó a unirse a los procesos clásicos de una edad de por sí compleja; hoy junto a los cambios físicos, emocionales, psicológicos y afectivos hemos asumido los cambios en el modo de relacionarnos con nuestros amigos y amigas, padres y madres, familiares, compañeros y compañeras de escuela. En definitiva, los modos de relacionarnos cambiaron.

La comunicación no es como antes. Sí, podemos hablar por mensaje de texto, por videollamadas, conectarnos a clases online, pero no es lo mismo. Si hoy nos preguntan por un aprendizaje, la respuesta es que la presencialidad es fundamental. Ejemplos surgen en todos los aspectos: personas separadas de sus familias, rupturas de amistades, cambios de ánimo, funerales con apenas un par de personas. Para algunos es un descanso, para otros un infierno. Es claro que la pandemia cambió nuestras vidas de un segundo a otro, provocando en los adolescentes y jóvenes una fractura en la vida social.

Un estudio realizado en la Escuela D-73 República de Los Estados Unidos de Antofagasta mostró que el 75% de los adolescentes ha sentido preocupación, un 58.3% desconcierto, 66.7% rabia, 66.6% disgusto, 33.3% tristeza y un 58.3% alegría. Podemos concluir que nosotros y nuestros compañeros sentimos esto a causa de los cambios de ambiente que nos ha dejado la pandemia. Creemos que esto ocurre por la falta de comunicación, porque nos sentimos reprimidos en una burbuja emocional donde no podemos expresarnos con libertad y nos sentimos poco valorados por nuestras familias.

La investigación consigna que “la experimentación de las emociones predominantes no se contradice con que se vivencien otro tipo de sentimientos en paralelo”. Y vaya que surgen emociones y sentimientos antes no experimentados, algunas llegan como conmociones, otras son estremecimientos. Experiencias afectivas que no se conocían y que hoy son parte de nuestras vivencias.

En conclusión, nos sentimos emocionalmente mucho más negativos, a veces contradictorios o simplemente neutrales en nuestras actitudes, incluso muy severos con nuestras acciones. Esto provoca que la comunicación se reduzca y, cuando intentamos transmitir algo, no encontramos la forma de hacerlo. Llegando a que el intento sea nulo, hasta el punto en que casi no nos dirigimos la palabra. El efecto de estos cambios hoy es que el modo de comunicarnos se basa en íconos, emoticones, stickers o simples símbolos que representan expresiones, todo por causa de la fractura en nuestra vida ocasionada por la pandemia.

No hay comentarios