En sus inicios fue un campamento minero, donde sacrificados hombres extraían carbón y vivían junto a sus familias; después llegó el abandono y toneladas de basura. Hoy muy cercano a ese lugar se espera la construcción del Hospital Lebu – Los Álamos.
Autores: Iory Arévalos y Sebastián Saez
Diario El Rigobertiano, Liceo Doctor Rigoberto Iglesias Bastías de Lebu.
En abril del 2019 cerró el vertedero ilegal conocido como “El Amalia”. Ubicado a unos dos kilómetros en el acceso sur de Lebu este lugar ha sido sinónimo de toneladas de basura expuesta al viento, perros vagos y diversas aves que llegan en busca de comida. Sin duda es una pésima postal para quienes acceden a Lebu desde el la ruta 160.
Durante casi medio siglo los lebulenses depositaron su basura en este sector. Sin embargo, lo que también hacían era sepultar una parte de su patrimonio carbonífero.
Es que en este lugar funcionaron el pique (un tipo de túnel vertical) y la población Amalia, formando uno de los campamentos mineros que perteneció una importante empresa carbonífera de Lebu del siglo XIX: los establecimientos Errázuriz.
Los establecimientos Errázuriz
Según el profesor de historia Marco Díaz, “el campamento minero Amalia tuvo su apogeo bajo la propiedad de Maximiano Errázuriz Valdivieso, un empresario y político chileno del siglo XIX. El destino del carbón eran las fundiciones de cobre que poseía en la bahía de Guayacán, actual Región de Coquimbo. Fue durante este período que surge el campamento minero Amalia, dotándolo de pabellones de madera para los obreros y sus familias e iniciándose la construcción del pique Amalia”.
Por su parte, el historiador Alejandro Pizarro en su libro “Lebu: de la leufumapu a su centenario”, cita el testimonio de un periodista de la época donde señala que, para finales del siglo XIX, en el campamento minero Amalia, funcionaban escuelas primarias, un retén de carabineros, una capilla católica, una plaza pública y la quincena. También señala que el campamento estaba conectado con las oficinas de la administración a través de un ferrocarril de trocha angosta.
Luego de la muerte de Maximiano Errázuriz en 1891, la administración de la compañía la tomaron sus hijos. Finalmente, para 1920, la compañía fue vendida a otras empresas, siendo Carvile su última dueña, empresa que cerró durante la primera década de este siglo XXI.
De población minera a vertedero ilegal
Fernando Carrillo nació en el sector Amalia a mediados de la década de 1950. Su padre llegó del campo y luego fue minero. Su niñez y adolescencia transcurrió en los pabellones donde vivían junto a su familia, en condiciones muy malas según los estándares de hoy. “No todo el sector tenía luz eléctrica. En nuestro caso nos alumbrábamos con velas. El agua la sacábamos desde la laguna Santa Fe”, agrega.
“Me parece que eran los pabellones originales. No estoy seguro. El pique (Amalia) nunca lo vi funcionar. Si bien no se utilizaba, la estructura seguía en pie. Estaba cerrada con alambre de púas. Era un lugar muy peligroso. El Amalia era el lugar donde dormíamos, porque mi padre trabajaba en otra mina y yo iba a la escuela en Lebu”, explica Carrillo.
En 1970, don Fernando, su familia y todos los que vivían en ese lugar se trasladaron a las nuevas poblaciones en Lebu. Tiempo después desmantelaron los pabellones y surgió “El Amalia” como vertedero ilegal. Previamente, el pique se rellenó con herramientas antiguas y luego con desechos de la actividad minera.
El nombre de Amalia
“En realidad nunca supe por qué se llamaba Amalia”, señala don Fernando. Así como él, la gran mayoría de los lebulenses tampoco lo sabe. Sin embargo hay algunas teorías.
Para Cristian Neculpi, encargado del Museo Minero de Lebu “se trataría de un homenaje a Amalia Errázuriz Urmeneta, la hija del propietario de los establecimientos Errázuriz”.
Pero, hay otra teoría. Víctor Hugo Garcés, del Instituto Histórico de Lebu, comenta que “el nombre de los piques que instalaba la compañía eran homenajes a integrantes de la familia que habían fallecido. Como Amalia Errázuriz Urmeneta falleció en 1930, mucho tiempo después de que la familia había vendido la empresa, es posible que no se trate de un homenaje a ella”.
Por lo anterior, surge una tesis distinta, que apunta a que el nombre Amalia es un homenaje a Amalia Urmeneta, hija de José Tomás Urmenta, esposa de Maximiano Errázuriz y madre de Amalia Errázuriz Urmeneta. Ella murió muy joven cuando nació su último hijo.
El futuro del sector
El sector Amalia es un lugar emblemático de esta comuna sureña. Incluso el historiador Alejandro Pizarro eligió como contraportada de su libro sobre la historia de Lebu una fotografía de este pique.
A partir de este año los lebulenses envían su basura a un relleno sanitario en otra comuna y que cumple con los estándares adecuados para este tipo de actividad. Todo indica que el vertedero ilegal que funcionó en el sector Amalia de Lebu está condenado a desaparecer.
En el sector de Santa Fe, un terreno muy próximo, se espera construir un proyecto emblemático para toda la provincia de Arauco: el futuro Hospital Lebu – Los Álamos. Un centro asistencial de mediana complejidad que, según el Servicio de Salud Arauco, contará con pabellones, sillones para diálisis y especialidades, destinadas a atender una comunidad usuaria cercana a las 50 mil personas y que permitiría realizar 70 operaciones mensuales y casi 1.700 atenciones de especialidades, adicionales a las que ya se realizan en la zona.
De alguna manera, y en el largo plazo, puede surgir una oportunidad para que el sector Amalia nuevamente recupere su valor como sitio patrimonial. Sin embargo, el origen de su nombre seguirá siendo un misterio.





















