Una iniciativa en pandemia que ayuda a quienes están totalmente desamparados

Una iniciativa en pandemia que ayuda a quienes están totalmente desamparados

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7 mil raciones diarias de almuerzo se entregan actualmente a los habitantes de Talca en los comedores municipales. Un proyecto único en el país en tiempos de crisis, que surgió a inicios de la pandemia, pero que se ha mantenido en el tiempo.

Por Pilar Carrasco, Tania Véliz y Sofía Gaete

Colegio Concepción de Talca

Los comedores solidarios fueron pensados como una solución momentánea, pero llegaron para quedarse, puesto que la misma comunidad ha manifestado la necesidad de continuar con este apoyo que brinda alimentación diaria a quienes más lo requieren.

Desde junio de 2020, la Municipalidad de Talca, en plena pandemia por el covid-19, comienza a gestar esta iniciativa de los comedores solidarios que se extendería por más de un año y que se ha constituido como uno de los pilares fundamentales de esta administración y su alcalde, Juan Carlos Díaz.

La actividad, que en un principio surgió como una forma de mitigar las consecuencias del virus en los talquinos, se mantuvo en el tiempo, debido al rol que fue adquiriendo para todos los beneficiarios. Por esta razón, el alcalde se ha propuesto continuar con la iniciativa que se enuncia como el sello de su mandato, además de ser única en el país.

Organizados para una entrega de calidad

Tenemos 140 personas trabajando. Se le dio facilidad a la gente de los furgones escolares para darles un trabajo. El trayecto se demora 2 horas en entregar la comida y tenemos 36 rutas. Nos dividimos en 3 turnos para preparar el alimento entregamos pan junto con el almuerzo, porque también contamos con una panadería solidaria” señaló Claudia Manríquez, encargada de los comedores. Sin embargo, esta última actividad que se llevó a cabo en un comienzo, fue insostenible dado el esfuerzo y recursos demandados; por lo que se optó por adquirir el pan desde un proveedor externo.

La extensa ruta que cruza la ciudad va desde la Plaza de Armas hasta el barrio norte, pasando por la Alameda y luego la zona sur, circundando la capital de la región del Maule.

El despliegue que supone la elaboración y distribución diaria de las porciones de alimentos requiere no solo de capital humano, sino también económico y es la Municipalidad de Talca junto con el gobierno central quienes financian toda la actividad.

Los inicios y los alcances

Blas Becerra, director ejecutivo de la Corporación de Desarrollo de la Municipalidad de Talca, explicó cómo surgió la idea de los comedores solidarios y qué impacto provocó en los talquinos.

“La gente se acercó al alcalde. Le dijo que no tenían trabajo, que sabían que durante mucho tiempo más, a lo mejor, no lo iban a tener y que esta necesidad tan básica no estaba cubierta, especialmente familias con niños y adultos mayores” comentó.

El proyecto, que inicialmente se pensó como una forma de dar una respuesta rápida a la ciudadanía ha llegado a tener un alcance que sus gestores no previeron. Y es que, en la actualidad, los tres comedores fueron fusionados en uno solo y las raciones de alimento no han disminuido.

El gran comedor se estableció en el Instituto Superior de Comercio, que cuenta no solo con una cocina destinada a la preparación de almuerzos, sino también con un espacio para utensilios, empaquetamiento, una estación de preparación para verduras y cajas plásticas térmicas para el transporte de la comida.

Claudia Manríquez aclara que “empezamos con 5 mil porciones en el momento peak, cuando nosotros estuvimos con cuarentena. Llegamos a entregar 15 mil y ahora que juntamos todos los comedores en uno, estamos entregando 7 mil raciones diarias. La verdad es que no hay exigencia para los comedores solidarios, no hay como un perfil. Lo que sí, nos estamos enfocando más en los adultos mayores y la gente que tiene movilidad reducida”.

Si bien, por momentos la actividad del comedor se ha visto disminuida, es preciso enfatizar que no han cesado en su labor de brindar un apoyo a los ciudadanos. Los beneficiados directos reciben las raciones en sus hogares. De igual forma, no sólo se considera la entrega de la ración para el adulto mayor, sino también para aquel que cumple el rol de cuidador dentro del hogar. Es, por tanto, una familia completa y no solo una persona favorecida.

Bernardita Rojas, usuaria del comedor afirma que: “con la pandemia quedamos casi sin nada, así que esto que nos da la municipalidad nos ha servido mucho, junto con los bonos del gobierno”.

Lo que se viene

Con el regreso a clases y el retroceso del virus, se vislumbra un obstáculo en el camino: deberán abandonar el espacio que les permite realizar esta admirable tarea. El escenario es incierto, más existe la convicción de que la causa que los mueve debe continuar a pesar de las dificultades.

En el futuro, se espera que esta iniciativa funcione no solo en tiempos de pandemia, sino que mientras la necesidad exista. El desafío es enorme, pues tendrán que buscar un nuevo espacio que esté disponible de forma definitiva para el comedor y así evitar la movilización continua del recurso material y humano. Lo anterior afianzaría la certeza y proyección de un futuro.

La idea es “seguir atendiendo esta necesidad de la misma forma que lo hacemos hoy y con calidad. Entregamos alimentos y eso tiene que hacerse con normas de seguridad para que a toda la gente le llegue bien. Imagínense el tiempo que hay desde que se cocina algo hasta que las personas lo reciben en su hogar, eso implica un proceso y el trabajo de mucha gente para que todo llegue bien”, explica Blas Becerra.

Tras más de un año de funcionamiento y miles de raciones otorgadas, el comedor solidario sigue en pie con la esperanza de prolongar su sobresaliente labor. Esto representa el espíritu de una corporación que se une y se moviliza con el objetivo de entregar un bien común. La comunidad es testigo de la importancia de este proyecto, que proporciona la esperanza de que otras ciudades puedan replicar este tipo de acciones solidarias, que sobresalen por su altruismo y la entrega de todos quienes la emprenden.

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